Marcas sociales…que no lo son tanto
Llevo tiempo dándole vueltas a un mismo tema. ¿Realmente son tan sociales las marcas como venimos proclamando los profesionales de la comunicación?
En los últimos tiempos escucho, leo e incluso debato bastante en relación a este tema. Ensalzamos el potencial de Internet. De las redes sociales. Alabamos lo que esta megaplataforma de comunicación aporta a nuestras marcas, lo que nos permite evolucionar, lo que nos acerca a nuestros usuarios…
No tengo duda de que los medios sociales son más que una realidad, pero… ¿No estamos exagerando un poco demasiado con la socialización de las enseñas? ¿Realmente es para tanto? ¿Cuántas marcas podemos considerar que realmente actúan de manera social?
Creo que todavía hay mucho trayecto por recorrer. Continúo viendo un enfoque erróneo en muchas enseñas. Seguimos priorizando la cantidad frente a la calidad del contenido. Buscamos ante todo el mayor número de usuarios posibles en lugar de la calidad de éstos. Osea, que nos importa más bien poco que estos usuarios no sean nuestro verdadero target. Entonces, ¿qué sentido tiene la socialización?
Forzamos las conversaciones con los usuarios, les obligamos a interactuar, maquillándolo todo con premios, sorteos y demás obsequios que no hacen sino restar valor a nuestra propia enseña en favor del regalo. ¿Qué fue del valor añadido de nuestra propia marca?
¿Por qué ese interés desmesurado en medir nuestra influencia y no en analizar lo que conseguimos con cada contenido que publicamos? ¿Por qué ese interés irracional en tener más seguidores que nuestra competencia, aunque no sepamos muy bien qué hacer con todos esos usuarios? Tengo la impresión de que muchos de los análisis que hacemos van más enfocados a incrementar nuestro ego que a sacar verdaderas conclusiones sobre lo que estamos haciendo.
Estamos equivocados con los plazos que exigen estas plataformas de comunicación. Hemos vendido la socialización como un proceso ágil y sencillo, cuando es justamente lo contrario.
Decía Alberto Díaz en el Congreso de Ciudadanía Digital que las empresas sufren “jet lag digital”, y que “la transformación digital no es el objetivo, sino una estrategia”.
No puedo estar más deacuerdo.



