Periscope, el debate

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La buena acogida del post de ayer “Periscope, el enemigo“, y una conversación a tres bandas en Twitter el viernes, me han animado a escribir un segundo post en el que reflexionar -aprovecho para animaros a tod@s a debatir en este mismo post- sobre la idoneidad de prohibir el uso de herramientas como Periscope, tal y como pretenden hacer organismos como el COI o la UEFA.

No soy partidario de las prohibiciones, y mucho menos si, como creo, no ha habido un análisis en profundidad sobre otras alternativas alejadas del veto. Siendo consciente de que COI y UEFA pretenden proteger los derechos televisivos por encima de todo, me parece que no están dándole el valor que tienen a estos nuevos canales que, como mínimo, pueden atraer nuevas formas de financiación.

Para empezar, ambas organizaciones tienen, en mi opinión, un grave problema de marca, siendo vistas como organismos muy conservadores, anclados en el pasado y con serios escándalos de corrupción, por lo que su valor de marca está cuanto menos en horas bajas. Herramientas como Periscope pueden acercar a las marcas a un Target rejuvenecido respecto al actual, hacerlas más cercanas y atractivas y, por ende, mejorar su brand value. Hablamos, pues, de dotar de nuevos valores a unas marcas que comienzan a flojear y que podrían atraer la atención de nuevos patrocinadores.

Nadie duda de que actualmente no existe medio que pague más por los derechos audiovisuales que la televisión. No obstante, creo que estas nuevas plataformas digitales pueden aportar otros tipos de ingresos, tal vez apostando por un contenido diferenciado y diferenciador del que ofrecen actualmente las televisiones. ¿Por qué ha sido tan exitoso el famoso vídeo de Piqué en el avión privado del FC Barcelona? Precisamente porque se trata de un contenido original, no visto hasta la fecha, donde se puede ver a los deportistas como personas que son. ¿Y si UEFA o COI buscaran nuevos patrocinadores para ese tipo de contenido? ¿Qué estaría dispuesto a hacer el público por colarse en la habitación del hotel de los jugadores durante una concentración prepartido? ¿O durante la charla previa al encuentro? ¿Y si permitiéramos a los usuarios realizar alguna pregunta a los protagonistas en las ruedas de prensa pre y post partido a través de las redes sociales? Por fortuna, creo que Internet nos abre un abanico de posibilidades muy extenso, económico y en el que debe primar la creatividad.

A continuación, resumo el debate que mantuvimos Iker Gallastegi, Eneko Ruiz y un servidor, y que me ha dado pie para escribir este segundo post.

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