El rediseño conceptual que salvó la música

Nos hemos pasado años escuchando que la música se estaba muriendo. Que la descarga de canciones, álbumes y demás era un delito que no hacía más que acercar a discográficas, solistas y bandas a la desaparición. Que adquirir por unos pocos euros el CD de tu grupo favorito en el top manta era algo así como golpear y dejar malherido a tu músico preferido.

Asociaciones que decían defender a los músicos atacaban sin piedad a los usuarios. ¡Están Ustedes provocando un genocidio musical! Pero nadie, o muy poc@s, se pararon a pensar que lo que realmente era necesario era un rediseño del sector, una profunda reflexión sobre hacia dónde se dirigían los consumidores musicales, hacia donde las bandas; qué pretendían obtener discográficas y distribuidores; en qué había cambiado el consumo; de qué nuevas herramientas tecnológicas se podía echar mano, y un largo etcétera de preguntas.

Pasamos del tocadiscos al Walkman, después al Compact Disc, al MP3… y hoy much@s optamos por consumir música a través de los smartphones.

Algun@s han entendido esa evolución, han reflexionado al respecto. No hay más que ver los Spotify, Grooveshark -DEP- y un largo etcétera de servicios que, bajo un modelo de pago o freemium, ofertan música en streaming.

Ahora parece que Apple da un paso más allá de Itunes, servicio que ya revolucionó el sector en su momento, y lanzará Apple Music. Veremos qué camino recorre pero, a priori, pinta muy interesante.

La música está más viva que nunca.

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